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Recuerdos de un 7 de Marzo

Cipolletti, Argentina coat of arms.

Image via Wikipedia

Que cosas invocan la memoria ? Una fecha, una alegria, un olor, una ausencia. Escribo hoy yo, porque necesito escribir, no para ahuyentar fantasmas del pasado que ya han huido, sino para recordar y que recuerden, sobre todo a quienes no saben u olvidaron, lo que paso una noche de un 7 de Marzo, aquí, donde vivo, en Cipolletti, una ciudad hoy de 100 mil habitantes que por entonces no superaba los 20 mil supongo.

Tenia 1o años y el sueño de una pelota de cuero para seguir jugando ahi al frente, donde aun está la plaza, y que un cuidador se empeñaba en perseguirnos. Pero no es esa la historia de hoy. La historia que recuerda mi mente, quizás rellena ya de otros sentimientos, es aquella que tan pronto me acoste, esa noche, sonó la puerta. Y un hombre le decia a mi madre que habian matado a su marido. Ya no vivian juntos. No sé cómo, ni porqué, sólo  recuerdo que estaba tranquilo. Me levanté, me vesti, y sali a recorrer esas cuatro calles que separaban mi cama de la Unidad Básica donde vivia mi padre.

Llegue a aquella esquina y vi el cuerpo tirado, mientras alguien me sacaba del lugar, porque era muy chico para ver eso. Era la esquina de Roca y Mengelle. Asi me paré en la otra esquina, ya era 8 de Marzo, y era el ultimo dia de campaña para las elecciones que vendrian en 3 dias.

No recuerdo en que pensaba, la gente se juntaba cada vez más, y los muchachos de la JP se venian de los barrios como podian. Asi estuve hasta las 4 de la mañana, cuando un viejo Renault 4 paró, y vi bajar a mi tio y a mi padre. Senti el alivio, y sin decir nada volvi a retomar mis sueños.

Aquel cuerpo no era el de mi padre, sino el de un amigo de él, a quien le habia prestado una pieza para que habitara con su familia. Se llamaba Juan Bustos, o Juancito, como todos le decia. Tenia dos hijas, y salio por la unidad basica a tomar su turno de trabajo.

La suerte marcó que a esa hora, militantes de un partido pro-militar, pasaran por el mismo lugar, ya habian matado a un chico en Roca, y ahora les tocaba mi padre. Pero el hombre que salió no era mi padre, sino el de un laburante con overol. Y se equivocaron de persona. Y asi como tantos años todos habian dado la vida por Perón, aquella noche, y sin querer, Juancito Bustos entregó la vida por mi viejo. Quien por entonces era el secretario general de la JP de la provincia y de la Unidad Basica de Cipolletti.

Luego vinieron los desmanes, ni mi propio viejoya no podia detenerlos, la bronca de la gente, los autos quemados, y la policia pidiendo una tregua a mi viejo que ni él mismo podia dar, porque se habia levantado la ira de los pueblos. Sólo Fernando ( Jara ), se quedó con mi viejo.

Mi mente se plaga de instantes de recuerdos. Supongo que fue al dia siguiente que la policia se vió sobrepasada y llego el ejercito, mientras mi viejo negociaba una paz transitoria, con un milico en una mesa. Yo corria de un lado a otro. En la esquina de Roca y España, habian puesto una ametralladora para disparar cuandola gente se acercara a menos de 150 metros, yo escuchaba, a nadie le importaba un chico de 10 años. Y una multitud venia por esa calle, y les avise………..no se que paso. Pero retrocedieron por suerte, porque la orden era tirar a matar.

Al dia siguiente, miles de personas llevaban su cajón por la ciudad, con la V en alto. Con el respeto del silencio, un silencio que cuando es de multitudes impacta. Quien mato a Juan Bustos ? Ni una comisión legislativa armada por mi viejo lo pudo saber. Si sé que nunca lo olvidó, y que imagino que en su interior aún le debe doler, porque nunca olvida este dia. Juancito murió a las 2 de la mañana en un hospital de neuquen, junto a mi tio y mi viejo. En unos dias vendrian las elecciones, y del dolor tuvieron que pasar rápido a la acción. Habian esperado 18 años. Igual que Juancito, pero aunque no lo llego a ver, el viejo volvió. Y todavia algunos, recordamos su presencia, y su ausencia. Compañero Juancito Bustos PRESENTE.

Este pedazo de recuerdo, no quiere convocar a viejos rencores. Ya pasaron muchos años, y esta patria, aunque todavia injusta, no merece el rencor ni la discordia. Solo que no olvidemos, nuestro pasado, para no repetirlo en el futuro. Necesitamos paz, pan y trabajo. Y por eso luchaba Juancito. Mi homenaje a él, y a su familia que nunca más vi. Y a los que habitan mi pueblo y se llenan de palabras de derechos humanos, ojalá lo recuerden también. Porque cómo siempre, la mayoria de los muertos son peronistas, aunque aquella noche cayó también un chico radical en General Roca.

Miremos el pasado, sólo para construir este presente, y un futuro para que NUNCA MAS. Rubén Roa.

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Luche y vuelve, historias de lealtades

Se acercaba el fin de otra dictadura, esta vez vencida por un Movimiento que se habia renovado en base a los jóvenes que alguna vez habian sido “los únicos privilegiados”. Una lucha de 18 años que habria de disputarse en las urnas, pero que habia sido conquistada por una resistencia popular que no habia olvidado a su lider.

Historias pequeñas, que la historia aún no ha recogido, o muchos han decidido olvidar. La lucha de miles de compañeros de esos dias en las calles pintando paredes, euforicos por la victoria esperable y esperada. Aun asi, la ultima semana en nuestra provincia no fue ajena a lo que sucedia en otros lugares del pais. La dictadura estaba siendo derrotada, y daba sus ultimos manotazos de ahogados. Es la historia de compañeros que eran atacados por sicarios de esa dictadura, de partidos provinciales que participaban por la continuidad de una politica de exclusion.

Asi fue esa ultima semana previa a la elección. Carteles en las calles con imagenes de represion que rezaban “Se acuerda Requeijo…el pueblo no olvida”. Es la historia de aprietes en las pintadas del 6 de Marzo, donde el partido de Requeijo, junto a la complicidad policial, impedia seguir pintando a aquellos que por entonces eramos jovenes. Era el liderazgo de muchos de ellos que soñaban con cambiar al mundo, como Fernando Jara. Fue tiempos de hacer guardias para que esos personeros armados no se robaran las boletas que el Domingo siguiente harian explotar las urnas. Fue la muerte y el horror por el asesinato el dia 7 de Juancito Bustos, otro compañero de luchas, que ese dia habia cometido el delito de salir por la puerta de una Unidad Basica, en Cipolletti, para ir a trabajar, dejando atras una familia y a sus compañeros destrozados. Fue la bronca de esos jovenes que no podia contenerse, fueron los dias de otros que trataron de tranquilizar a ese pueblo, pero la rabia era demasiada. Fueron dias de euforia, pero tambien de tristezas. Como siempre nuestro Movimiento seguia entregando mártires para ese regreso tan ansiado. Fue el preludio de otras noches negras que años despues sobrevendrian, y que seguramente ya se estaban preparando aún antes de la victoria.

Fue la lealtad de muchos, personificada en un hombre Hector Campora, cuyo objetivo era tomar el gobierno para devolver el poder a nuestro lider. Demasiada grandeza para tiempos como estos, donde las dirigencias toman el gobierno para ser leales a si mismo. Fue la victoria de un Frente que encabezo la victoria, y honró con fidelidad a los que se sumaron a este Movimiento, no la historia de un Frente, pródigo, que ni siquiera se atreve a cantar la marcha, y regala lugares no por voluntad movimientista, sino porque no saben a quien poner, ya que solo buscan titeres, o por oportunismo, ya que los votos son de otros. Peronistas que votan a otros, no porque hayan dejado de serlo, sino porque justamente reafirman que el “unico heredero es el pueblo”, y prefieren castigar a una dirigencia que no les habla. Quizas porque mas de uno, aún no pueda explicar donde estaba en esos dias de luchas, lealtades, derrotas y victorias.

Luche y vuelve fue aquella consigna, quizas sea tiempo de recuperarla para retomar el camino que nunca debio olvidarse: una patria Justa, Libre y Soberana. Se acuerda Picheto…el pueblo no olvida.

Lucho Roa

Peronismo para la Victoria