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Evita, en un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad

Resulta imposible concebir el Peronismo sin Evita. En especial para aquellos que alguna vez fuimos los únicos privilegiados, y que vimos a nuestros padres dignificados por un cambio fundamental en el campo, como fue el Estatuto del Peón, dónde la vieja práctica de sol a sol, fue adquiriendo otros contornos, convirtiendosé de a poco en un trabajo digno, y bien pago, como ya sucedia en otros lugares del mundo. Todo eso significo un despertar, no solo para el peón rural, en cuanto al esfuerzo fisico que realizaba, sino a las posibilidades que les daba de enviar a sus hijos a la escuela publica con un control estricto del estado. La apertura de docenas de universidades, que como ejemplo fundamental para nuestro sur y nuestra patagonia, podemos citar la Universidad Nacional del Sur, en Bahia Blanca. Debemos recordar que en aquel entonces, en el primer plan quinquenal se construyeron 5 mil escuelas para solo 14 millones de habitantes. Eso se llama hoy y siempre redistribuir las riquezas.

La lucha de Evita, para que esto sucediera, junto al General Perón, los llevó ya aún desaparecida ella, a tener una distribución de un 52% del PBI para los obreros, hoy la distribución es un enigma que oculta el INDEC, pero que se palpa en las calles y en los campos, cuando entre los que mas ganan y los menos que ganan, hay una diferencia de 27 veces.

Nada recibimos de aquella Fundación Eva Perón que ayudó a miles de argentinos, solo recibimos su ejemplo de lucha, y como decia el Juan Perón: “yo al pueblo nada les di, solo les di el conocimiento, que a las obligaciones que teniamos, también teniamos que agregarles los derechos que teniamos”.

Recordamos hoy aquella acción social directa, aquellos discursos que escuchabamos por radio, dignificando a los trabajadores, unificando a la sociedad, y oponiendose a los excesos del capitalismo, y la mentada lucha de clases del marxismo, que por entonces, y a veces la historia se repite, se han juntado para denostar a esta abanderada de los humildes, que les entrego el voto femenino, pero sobre todo la dignidad a los más humildes, porque ese era también su propio origen.

La Fundación Eva Perón, no otorgó dávidas, si no fue una forma, mediante, valga el ejemplo de un pan dulce, cumplir con el ritual máximo para los cristianos y después para los peronistas, aunque no sea mas que en esas mesas de fin de año, compartiendo ese pan. Eso nos hizo compañeros. Y quizás más de uno se horrorize, como se horrizarian los mercaderes del templo, de aquella imagen de la ultima cena, donde al no tener mas que ofrecer se compartia lo más sagrado que era el pan, una forma de compartir también el afecto. Quizas más de uno que no vivió aquellos años, querra compararlo con las dádivas de estos ultimos gobiernos con sus famosos “planes sociales”. La diferencia es que entonces, y el verdadero peronismo de hoy,l se basaba y se basa, en la cultura del trabajo, y no la de la dádiva que sólo sirve para someter. Quien quiera oir que oiga, quien quiera seguir que siga……..

A 56 años de una de las 10 mujeres mas reconocidas en la historia de la humanidad, la recordaremos como recordamos aquella noche del 26 de Julio de 1952, a las 20:25, cuando pasó a la inmortalidad.

La humanidad no te olvida

Por qué soy peronista

El peronismo no se aprende ni se proclama, se comprende y se siente, ha dicho Perón.

Por eso es convicción y es fe. Es convicción porque nace y se nutre en el análisis de los hechos, en la razón de sus causas y de sus consecuencias. Tiene el empuje y la dinámica de la historia en marcha. Es la conciencia hecha justicia que reclama la humanidad de nuestros días. Es trabajo, es sacrificio y es amor, amor al prójimo. Es la fe popular hecha partido en torno a una causa de esperanza que faltaba en la patria y que hoy proclama el pueblo en mil voces distintas en procura de una libertad efectiva nunca alcanzada, a pesar del dolor y del esfuerzo de este glorioso pueblo de descamisados.

¿Cómo las mujeres argentinas podrían desertar de esta causa de todos?

En la lucha todos tenemos un puesto y ésta es una lucha abierta por el ser o no ser de la Argentina. Luchamos por la independencia y la soberanía de la patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera y por la felicidad de un pueblo escarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas.

Si el pueblo fuera feliz y la patria grande, ser peronista sería un derecho; en nuestros días, ser peronista es un deber. Por eso soy peronista.

Soy peronista, entonces, por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo, vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de su jefe: el general Perón. Mi dignidad de argentina y mi conciencia de ciudadana se sublevó ante una patria vendida, vilipendiada, mendicante ante los mercaderes del templo de las soberanías y entregada año tras año, gobierno tras gobierno, a los apetitos foráneos del capitalismo sin patria y sin bandera.

Mi solidaridad con el pueblo, cuya callada epopeya he sentido en mi carne y he sufrido en mi sensibilidad, reafirma mi peronismo. Porque he vivido los problemas del movimiento, su difícil gestación, su desenvolvimiento y la victoria final de la revolución, y porque he pulsado el amor apasionado que el general Perón alienta por su pueblo y por sus vanguardias descamisadas, es que me he convertido en humilde abanderada de esta causa del pueblo, un soldado con una fe inquebrantable en el éxito y con un deseo irrefrenable de quemar mi vida para alumbrar el camino de la liberación popular.

Soy peronista porque veo al general Perón levantarse al amanecer y agotar su salud en interminables jornadas para proveer al bienestar de su pueblo; soy peronista porque gradúo con su fatiga la felicidad de su espíritu por llevar alegría y dignidad a los trabajadores argentinos; soy peronista porque me ha sido concedida la felicidad de compartir sus luchas, de sufrir sus dolores, de vivir sus alegrías y de alimentar sus esperanzas, en un futuro mejor para todos los que trabajan y para todos los desvalidos, de quienes nadie se acordó hasta que él llamó al pueblo a la realidad de nuestra patria.

Soy peronista, en fin, por convicción y por sentimiento, por confianza en la bondad y en los esfuerzos de los descamisados, en esta lucha por la total independencia económica de la patria, por nuestra completa liberación y por nuestra absoluta y limpia soberanía.

Este peronismo mío se ha retemplado en la lucha, se alimenta de ella y se afirma en la fe. Tiene la fuerza incontenible de las causas justas. Se ha forjado en la dignificación del trabajo, en la humanización del capital, en la protección al desvalido, en la prodigiosa multiplicación de escuelas y hospitales, en la potencialidad de las fábricas levantadas por la revolución, en las mejoras al obrero del campo. Este peronismo mío se ha forjado y se afirma en este mismo lenguaje que uso para definirlo, que es lenguaje de pueblo y que choca y desagrada a los que usan el lenguaje de la mentira coaligada.

(Eva Perón, publicado en su columna del diario Democracia)

Ante el recuerdo de las palabras de la compañera Evita, poco es lo que hay que agregar, simplemente que nos averguenza que los mercaderes sigan en el templo.

Lucho Roa

Diputado Provincial MC

Peronismo para la Victoria

Evita esta con nosotros, y somos millones

Gracias a este documento visual del Compañero Legislador Pedro Pesatti. Las imágenes nos eximen de cualquier otro comentario, y nos remiten, a algunos, al privilegio de haberla escuchado por radio, en aquellos discursos, que hoy son historia y patrimonio de todo el pueblo argentino y de una de las 10 mujeres mas sobresalientes del siglo XX en la historia mundial.