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Victoria del 11 de Marzo: imagenes de una lealtad

Héctor Jorge Cámpora nació en 1909. Inició su vida política militando en el conservadurismo en San Andrés de Giles, provincia de Buenos Aires. En 1945 ingresó al peronismo. En 1946 fue electo diputado nacional, y ocupó la presidencia de la Cámara entre 1948 y 1952. Producido el golpe de Estado de 1955 fue detenido y encarcelado, al igual que muchos otros dirigentes peronistas. En marzo de 1957 se fugó de la cárcel de Río Gallegos, junto con John William Cooke, Jorge Antonio, Guillermo Patricio Kelly y José Espejo. Se mantuvo en segundo plano hasta que en noviembre de 1971 Perón lo convocó y lo designó su delegado personal en reemplazo de Jorge Daniel Paladino.
Desde abril de 1971, el dictador Lanusse había iniciado la búsqueda de una salida política para la dictadura militar, negociando con los partidos reunidos en La Hora del Pueblo, de la que Paladino era un importante animador. Cámpora tradujo fielmente las instrucciones de Perón y puso un empeño personal en convencerlo de que retornara al país. El retorno se produjo el 17 de noviembre de 1972: Perón se entrevistó con los partidos políticos, organizó el FREJULI (Frente Justicialista de Liberación Nacional) y se marchó de regreso a España el 14 de diciembre, indicando a Cámpora como candidato presidencial para las elecciones convocadas por la dictadura militar.
Los siete meses siguientes fueron sin duda los más notables en la vida de Cámpora: candidato presidencial triunfante (11 de marzo de 1973) y presidente vicario por propia voluntad, hasta su renuncia en julio de 1973. Luego fue embajador en México, retornó al país a fines de 1975 para asilarse en la Embajada de México luego del golpe de Estado de 1976. Los militares, ensañados con él, no le permitieron abandonar el país. Luego de una larga residencia obtuvo el salvoconducto que le permitió asilarse en México, donde murió en 1980.

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Luche y vuelve, historias de lealtades

Se acercaba el fin de otra dictadura, esta vez vencida por un Movimiento que se habia renovado en base a los jóvenes que alguna vez habian sido “los únicos privilegiados”. Una lucha de 18 años que habria de disputarse en las urnas, pero que habia sido conquistada por una resistencia popular que no habia olvidado a su lider.

Historias pequeñas, que la historia aún no ha recogido, o muchos han decidido olvidar. La lucha de miles de compañeros de esos dias en las calles pintando paredes, euforicos por la victoria esperable y esperada. Aun asi, la ultima semana en nuestra provincia no fue ajena a lo que sucedia en otros lugares del pais. La dictadura estaba siendo derrotada, y daba sus ultimos manotazos de ahogados. Es la historia de compañeros que eran atacados por sicarios de esa dictadura, de partidos provinciales que participaban por la continuidad de una politica de exclusion.

Asi fue esa ultima semana previa a la elección. Carteles en las calles con imagenes de represion que rezaban “Se acuerda Requeijo…el pueblo no olvida”. Es la historia de aprietes en las pintadas del 6 de Marzo, donde el partido de Requeijo, junto a la complicidad policial, impedia seguir pintando a aquellos que por entonces eramos jovenes. Era el liderazgo de muchos de ellos que soñaban con cambiar al mundo, como Fernando Jara. Fue tiempos de hacer guardias para que esos personeros armados no se robaran las boletas que el Domingo siguiente harian explotar las urnas. Fue la muerte y el horror por el asesinato el dia 7 de Juancito Bustos, otro compañero de luchas, que ese dia habia cometido el delito de salir por la puerta de una Unidad Basica, en Cipolletti, para ir a trabajar, dejando atras una familia y a sus compañeros destrozados. Fue la bronca de esos jovenes que no podia contenerse, fueron los dias de otros que trataron de tranquilizar a ese pueblo, pero la rabia era demasiada. Fueron dias de euforia, pero tambien de tristezas. Como siempre nuestro Movimiento seguia entregando mártires para ese regreso tan ansiado. Fue el preludio de otras noches negras que años despues sobrevendrian, y que seguramente ya se estaban preparando aún antes de la victoria.

Fue la lealtad de muchos, personificada en un hombre Hector Campora, cuyo objetivo era tomar el gobierno para devolver el poder a nuestro lider. Demasiada grandeza para tiempos como estos, donde las dirigencias toman el gobierno para ser leales a si mismo. Fue la victoria de un Frente que encabezo la victoria, y honró con fidelidad a los que se sumaron a este Movimiento, no la historia de un Frente, pródigo, que ni siquiera se atreve a cantar la marcha, y regala lugares no por voluntad movimientista, sino porque no saben a quien poner, ya que solo buscan titeres, o por oportunismo, ya que los votos son de otros. Peronistas que votan a otros, no porque hayan dejado de serlo, sino porque justamente reafirman que el “unico heredero es el pueblo”, y prefieren castigar a una dirigencia que no les habla. Quizas porque mas de uno, aún no pueda explicar donde estaba en esos dias de luchas, lealtades, derrotas y victorias.

Luche y vuelve fue aquella consigna, quizas sea tiempo de recuperarla para retomar el camino que nunca debio olvidarse: una patria Justa, Libre y Soberana. Se acuerda Picheto…el pueblo no olvida.

Lucho Roa

Peronismo para la Victoria